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En varias ocasiones puedes llegar a pensar que estas dentro del sistema. A mi me gusta, me acomoda, no alego. El problema surge cuando algunos piensan que están fuera.

Mentira nadie puede estar fuera.

Es imposible, el entorno siempre va a estar en directa relación contigo afectándote.

Es como el típico santiaguino que odia Santiago y ama el sur, pero sólo conoce el sur en verano, en febrero, cuando el clima algo te acompaña.

Pero si tuviera que estar encerrado tres meses al lado de su cocina a leña como un Druida picando leña y en su cocina sólo hay un quintal de harina, aceite, arroz y papas, creo que el asunto cambiaría, se atraparía.

El progreso nos puede llevar a que esto se acabe aquello con lo que me maravillo.

Me explico. Me encanta el estilo de los viejos que no tienen casi dientes, que usan un chaleco viejo de lana de oveja (cruda), tiene uno que otro gorro (usan gorros de lana o a veces boina), unos jeans viejos, y botas de goma o bototos (de preferencia cafés).

Lamentablemente el sistema educacional y aspiracional, hace que tomes dirección en otro sentido. Nos gustan las zapatillas, tener tecnología a mano y estar conectados con un mundo en el que muchas veces sentimos que no pertenecemos.

Que le importa a ese viejo el calentamiento global y las energías renovables si él hace ya tres generaciones corta un árbol de alerce para hacerse su casa (tejuelas).

Ustedes creen que le interesa la conectividad, si para ir al pueblo debe despertarse a las 4 o 5 am, subirse a un bote, cruzar el río, caminar dos horas para llegar a un paradero ( que construyeron entre todos), espera la micro, que lo más probable es que vaya llena igual que una del transantigo, sin embargo esta contamina más y además el pasaje es más caro (porque no está subencionado). Se demora tres horas en llegar a la ciudad -porque su bus para en cada tranca (porton)- ,llega a un consultorio en el que tiene que hacer una cola de 3 horas para que lo atienda una enfermera que lo único que está pensando es como poder vestirse lo más parecido posible a una galla de sex and the city que vive en Nueva York, pero lamentablemente ella vive en Puerto Octay. Esta tipa no lo entiende, no sabe lo bien que se siente o lo poco que se puede llegar a dar cuenta de la frustración que lleva ella por dentro.

Esto es una parte de lo absurdo que es el progreso al cuál nos avocamos, como vamos matando eso que nos hace ser un país hermoso, en donde nació nuestra cultura y nuestras costumbres. Porque todos desde la colonia se vestían con chalecos de lana, tomaban mate y comían charqui! No vengan ahora que tomaban Té de la India y tenían Porcelana China. Eso no era así en el 99,9 % de los chilenos.
De igual manera este viejo Druida está también en el sistema, necesita salud, conectividad y muy pronto le pondrán internet en su copa de Agua Potable Rural.
Todo demasiado ABSURDO, como cuando me mostraron un video de un machitún en el colegio
y, los mapuches usaban zapatillas y para más remate jugaban a la chueca con pelota de tennis.



2 comentarios:

E.L.C dijo...

Discrepo
En cuanto a temas, una cosa es la identidad nacional, otro tema es ver como funciona el sistema en Santiago y Putre.
En cuanto a la identidad nacional, si el mapuche está feliz por ocupar zapatillas y ya no cagarse de frío, bienvenido sea. Creo que el discurso de mantener las raíces al 100% es tan utópico como creer en el comunismo " idealización de la sociedad", todos tienen derecho a mutar y evolucionar sin que nadie puede enjuiciarlo. Están los clichés que dicen que es parte de la globalización y toda la vaina. Creo que es complejo, es un tema educacional y de formación ergo cultura, mantener tu identidad mutando o agregando adornos a tu vida, que creo que ese es el tema sin ir más lejos, más que la mutación y la pérdida.
El tema de como funciona el sistema en Santiago o en el pueblo más perdido del sur, o las rutinas que deben tomar cada uno de ellos, es discutible. Tu enfatizas la comodidad ironizando el noble discurso "me encanta el sur, (pero solo voy en verano)", personalmente, me encanta Santiago, porque me gusta disfrutarlo en lo que más pueda, no solo tener una ciudad en la que vivo y me da una costanera norte inverosímil que hace que llegue en 15 minutos a mi casa. Muchos tienen conciencia que el país no funciona como debería, ¿que haces tú para ir cambiarlo?, si la mina alucina con sex and the city y se pajea en la consulta del doctor, creo que no podemos enjuiciar a nadie por lo que creen por lo que quieren ser o lo que quieren dejar de ser, Lo que si considero un factor importante de felicidad es que el pobre señor druida no espere 5 hrs a que lo atiendan, eso no es culpa de la pajera wannabe gringa, es una reforma y un sistema de salud ineficiente...but... donde vivimos, quienes somos, y cuanto tiempo tenemos siendo un país, somos absolutamente jóvenes y tenemos que aprender con estos cagazos a ir mejorando los sistemas sobretodo con el objetivo que todos tienen derecho a tener una vida digna. Parece que fui dispersa con el texto, así como que me fuí...

Nicolas Cruz dijo...

EStoy de acuerdo contigo en que todos vamos mutando, pero hay ciertas cosas que debenpermanecer, sobre todo en momentos en los cuales ellos conmemoran sus fiestas sagradas etc..
Tampoco tengo nada encontra de la maldita enfermera wannabe solo que me da rabia el hecho de que no tenga una vocación, que no valore a aquellas personas que llegan a la consulta.
También encuentro inaceptable las condiciones en las cuales se encuentran muchas de las personas a lo largo y ancho de nuestro país y la conectividad que tienen para acceder a algunos derechos que parecieran ser básicos - como el caso de la slaud- pero también debemos pensar que muchas veces esos derechos que parecen ser básico como también están muy lejos de muchas personas en la ciudad.
Yo no tengo nada en contra de Santiago, es más me encanta y me gusta como está en su actual estado, lastima que esto sólo se limita a ciertos sectores de Santiago.
No me gusta cuando merodeo estación central y ves toda la basura votada en la acera, eso es indigno, eso es detestable.
Muchos seguimos sin hacer nada y ayudamos a mantener ese statu quo que se da con el estado de la ciudad.
¿Qué podemos hacer?
A mi entender varias cosas, sólo que el compromiso se torna algo dificil en esta época en la cuál los jovenes no quieren comprometerse en nada, sólo hacer mi trabajo, preocuparme de mis asuntos, tener mis cosas, juntarme con mis amigos. En fin individuación, No asociatividad.
Tampoco espero encontrar la solución, sólo provocar a que nos demos cuenta, a que muchas personas a las cuales veo que no discuten ni tampoco provocan sino que sólo se levantan se preparan un café prenden el computador y hacen lo que todos hacemos.
Las utopías dejaron de ser la posibilidad.
Yo también me dispercé..