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Me hice a un lado (o lo que le pasa en la cabeza a mi padre)





Fotos: Paola Velásquez www.flickr.com/paolavelasquez


ME HICE A UN LADO (O LO QUE LE PASA EN LA CABEZA A MI PADRE)

Hace años ya, dos años en verdad que me hice a un lado.
No saben ya de mi, ni siquiera mi familia, de hecho me olvidé de quien era, de quien soy, no lo tengo muy claro, nada está claro.
Me acuerdo ahora de algunas cosas, cuando mi madre me hacía recitar o cantar, me acuerdo del olor cuando aran la tierra, o de cuando se separa el trigo de la paja, todavía cuando voy al patio de mi casa escucho a los caballos en la pecebrera, escucho a los trabajadores comiendo, conversando debajo del parrón, me acuerdo de cuando mi hermana quedó embarazada de mi primo.
Ya no me acuerdo de nada, ya no creo en nada. Me hice a un lado.
Crié un par de hijos, con una señora, pero ya no me acuerdo de nada, me han contado que están bien, eso.
Me hice a un lado, de ese gran arquitecto, me hice a un lado, porque todos mis hermanos me hicieron a un lado.
No creo en nada, cuando quise volver a creer me di cuenta que el mundo que yo veía, no era tal, y, me hice a un aldo.
Los valores que yo profesaba estaban obsoletos, las grandes razones por las que yo luchaba y trabajaba constantemente terminaron por traicionarme. Me hice a un lado.
La vida es una traición. Por eso me hice a un lado.
Ahora quiero contemplar la vida, la tierra, al ser humano, vivo en la época de la colonia, no quiero hacer nada. No necesito nada. Por eso me hice a un lado.
Ya creo que cumplí, aunque debo admitirlo al parecer me equivoqué. Por eso me hice a un lado.

2 comentarios:

E.L.C dijo...

que pena.

Nicolas Cruz dijo...

Ya ni siquiera me da pena, sólo lo pienso.