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l'hiver





Recuerdos de invierno tengo pocos y muchos a la vez.
Debo confesar que perdí la memoria a los 12 años.
Nunca más tube un recuerdo de lo que había pasado hacia atrás más allá de un cd de Michael Jackson, R.A.T.M y Los Beastie Boys.
El invierno que si recuerdo fue crudo, pero con esa felicidad que pienso ahora será dificil volver a tener. La inocencia de un niño cruzando una plaza llena de palomas cagando y el que no salía cagado le pegaba una buena patada en el culo a los otros dos que me acompañaban. Obviamente el viejo druida siempre se salvaba, aunque debo confesar que en más de una oportunidad mis testículos me quedaron de humita.
Llovía y no era de ser, Osorno, olor a humo de chimenea, leña de ulmo, leña ilegal con guías de despacho de dudosa procedencia.
Se me vienen a la memoria esos días de frío que llovía y llovía y no sé como era que llegaba seco al colegio, porque caminaba, aunque tampoco caminaba tanto, miraba el cielo gris que a ratos parecía negro, los sauces llorones de la calle se movían fuerte. Una profesora de castellano intentaba enseñarme los hiatos, sobreesdrujulas y todas esas cosas que aún no sé. Yo soñaba con el viento, los árboles, las micros viejas y la lluvia que golpeaba la ventana constantemente.
Tengo nostalgia de la lluvia, ese que te tienes que meter adentro de tu parka para que no te moje.
Tube suerte y algunos privilegios con el correr de los años. De un salto aparecí arriba de un andarivel subiendo mojado, muy mojado, y yo seguía ahí mirando la lluvia y los árboles. El porqué de mi pregunta, me gustaba mojarme, andar y sentir que tenía las manos moradas entre el frío y lo mojado, ver la nobleza de los árboles como no abandonaban sus raíces.
Volver a tomar la sopa de tomates con queso era la bendición, y así pasaba el invierno, la lluvia que corría, las veredas inundadas y tu tratando de descubrir el mejor atajo para llegar al colegio.
Así pasaba la lluvía, en un refugio con un guardaparque que se refugiaba de sus fantasmas al igual que un hermitaño, mirando hasta que se despejara y parara el temporal, ponerte las botas y salir, temprano por supuesto, y el amigo pajaro carpintero picando un árbol.
En esta nube que vivo, la lluvia y el frío quería que se convirtiera en una estufa a leña, un buen chaleco y un gorro, con un té, sopaipillas o picarones. Ahora quiero eso, pero también quiero lo otro, la comodidad, el verano en invierno, esa plataforma interminable que a veces me lleva a pensar en todo lo que necesita el resto y todo lo que sobra acá.
Disyuntivas al fin y al cabo.
Pura realización de los sueños.

1 comentario:

E.L.C dijo...

Me gusta mucho la relación "hombre-lluvia".

Si conoces los 5 sectores de la playa de Reñaca, cuando chica, esas tardes que ya son noche, con un amiga, día de temporal y lluvia ducha, corrimos los 5 sectores de ida y vuelta, mojándonos la risa y siempre he pensado que hasta cierto punto quería que la lluvia traspasara el cuerpo, agarramos una micro y llegamos a nuestro edificio a mostrarles a todos los de la pandilla de la época, que no solo jugando pin-pon en una sala múltiple se pasa un invierno.
Me encantan los días de lluvia, quizás por eso me gustó Osorno. Love and Rain. Great mix.